La observación electoral como nueva herramienta de las juventudes frente a los procesos electorales.
Gabriela Castillo,@gacasqui
A lo largo de las últimas décadas se ha creado una imagen de las y los jóvenes como sujetos apáticos, alejados de las discusiones sobre lo público. El estereotipo de un joven irresponsable y que desdeña al sistema constantemente. La consecuencia de esto ha sido una constante mirada tutelar por parte del Estado frente a l a juventud. A pesar de que se han desarrollado en los últimos años un enfoque que ubica a los jóvenes como agentes de transformación, éste no se ha traducido en acciones de gobierno y una serie de polìticas públicas que ubiquen a los jóvenes como sujetos activos en la participación de los asuntos públicos . A pesar de que existe un creciente reconocimiento de su especifidad (problemáticas, necesidades, intereses oportunidades que pueden ser potencializadas), no se ha logrado mirar a la juventud más allá de la importancia de su volumen demográfico.
Este estereotipo se ha visto quebrantado en el proceso electoral que estamos viviendo, el despertar de los jóvenes en México soprendió a la opinión pública, a los partidos y al conjunto de la sociedad mexicana. Esta apatía hacia lo político se descubrió falsa, los jóvenes se asumieron y reivindicaron como agentes de transformación y han emprendido una lucha en contra de los sitemas políticos que no los representan. Debemos ubicar este fenómeno en un contexto global, grupos de jóvenes y otros actores han salido a las calles, sea con demandas específicas, como es el caso de Quebéc y Chile con demandas sobre el sistema educativo y de México con el actual movimiento #YoSoy132; sea con críticas y exigencias a los sistemas políticos, partidos y la clase política, como es el caso de los indignados en España y Wall Street y la primavera árabe.
Las personas jóvenes en México no creen ni confían en las instituciones presentes en el sistema político. Existe una inconformidad y desconfianza en los políticos y en los partidos, esto se traduce en un alejamiento y en la poca participación de las juventudes. En México habían conformado el rango de edad con mayor abtencionismo en las votaciones, y hasta el incidente ocurrido en la Ibero con el candidato priísta parecía que iban a ser n actor ausente en la coyuntura electoral.
Esta crisis que vivimos frente a las instituciones políticas presenta nuevos retos hacia las autoridades y estructuras políticas y específicamente en esta coyuntura hacia las autoridades electorales. El IFE enfrenta los mismos retos planteados a los partidos políticos y la clase política. Es necesario replantear el trabajo de vinculación y cultura civica que el instituto ofrece y acercarlo al conjunto de la sociedad y en particular con la gente joven. El IFE, a pesar de contar con más y mejores mecanismos institucionales que antes, no es una institución que genere confianza y certidumbre en la planeación y ejecución de las elecciones próximas. El fantasma del conflicto postelectoral del 2006 se encuentra muy presente en esta generación que ha salido a las calles el día de hoy.
Como consecuencia de esto, se han impulsado peticiones a partir de los grupos de jóvenes organizados que se relacionan con la observación electoral, tanto nacional como internacional, y de todo el proceso electoral. Se busca también una mayor transparencia, la exigencia de hacer público el algoritmo empleado por el IFE en el conteo de votos, da cuenta de esto.
El movimiento 132 ha lanzado una invitación a la población y especialmente a los jóvenes de participar como observadores electorales, incluso logró ampliar el plazo de inscripción para obtener la acreditación dada por el IFE. En redes sociales han surgido distintas iniciativas como la petición firmada por 72 600 personas en la página de internet www.change.org que pide apoyo a instancias internacionales para la supervisiòn del proceso, las invitaciones a participar en conteos ciudadanos a partir de fotografiar los resultados de cada casilla para poder compararlos con los resultados dados por el IFE y la creación de páginas web como www.contamos.org.mx donde se denuncian irregularidades del periodo de campañas y se hará una sistematización de la infirmación enviada el día de la jornada electoral.
La observación electoral acerca a los ciudadanos y los hace apropiarse del proceso electoral, la participación activa de los ciudadanos genera una mayor confianza y garantiza mecanismos de monitoreo para identificar y denunciar anomalías, así como abona a la legitimación de los candidatos electos a través de la certeza generada a partir del proceso. Sin embargo al estar hablando específicamente de los jóvenes, habría que plantearnos algunas preguntas. ¿Es necesario generar estándares de observación que nos permitan recopilar información sobre el comportamiento electoral de los jóvenes?¿es la observación electoral un mecanismo asequible y eficaz para los jóvenes? ¿cómo es posible generar una valoración juvenil del proceso electoral? ¿son las nuevas tecnologías y las redes sociales una herramienta adecuada para estructurar y realizar observación electoral?
¿Es necesario generar estándares de observación que nos permitan recopilar información sobre el comportamiento electoral de los jóvenes?
Es necesario obtener información sobre los jóvenes, para poder identificar como se comportan, sus tendencias y para abonar a un diseño institucional que sea incluyente a partir de a información obtenida. Es importante ubicar la actuación y papel que tienen los jóvenes en el proceso electoral para poder identificar. Para ello es hay que diseñar mecanismos y cuestionarios que busquen la especificidad de esta información.
Sin embargo, la generación de estas metodologías de recolección de información no promueve una participación activa de los jóvenes, sólo los analiza, genera herramientas útiles, pero impide una valoración del proceso electoral desde jóvenes. Es necesario desarrollar estrategias que pongan como protagonistas a los jóvenes permitiendo que la valoración del proceso electoral que surja desde su propia acción, reflexión y recolección de información.
Sin esta participación los jóvenes no tendrían porqué sentirse incluidos ni partícipes en la labor de monitoreo.
¿Es la observación electoral un mecanismo asequible y eficaz para los jóvenes?
La observación electoral pretende indagar, caracterizar y divulgar una elección. Quienes realizamos seguimiento a los procesos electorales, buscando la documentación e identificación de aspectos específicos dentro del procesos, necesitamos también tener la capacidad de estructurar los distintos elementos presentes en su análisis y a partir de esto generar una valoración del proceso. Pero la observación electoral no concluye sino con la difusión de los resultados del proceso y cobra sentido al incidir políticamente, sea en los medios de comunicación y opinión pública, en las instituciones internacionales o al interior de la misma sociedad civil.
Los resultados provenientes de un proceso de observación tienen un peso importante en la valoración de las elecciones por los distintos actores y pueden abonar o mermar la legitimación con la cual llega un candidato electo al poder. La medida del impacto que puedan tener los informes de observación electoral depende de la difusión que se le pueda dar y de la credibilidad de quien realiza la observación. La credibilidad que obtienen estos ejercicios depende en gran medida de la aceptación y reputación de quien los realiza, lamentablemente los jóvenes no somos actores políticos que sean reconocidos en todos los espacios y a pesar de poder generar los procesos de una manera adecuada, nos presentamos con dificultades para exponer posturas propiamente juveniles en los espacios de incidencia política.
Para hacer de la observación electoral una herramienta eficaz y asequible para los jóvenes se debe de contar con una organización, recursos y metodologías adecuadas para lograr una documentación que permita producir un diagnóstico acertado y que de confianza a los distintos actores y tenga un impacto real. El derecho a ser observador electoral, que todo ciudadano tiene, no es lo mismo que la posibilidad de hacer una observación efectiva.
¿Cómo es posible generar una valoración juvenil del proceso electoral?
Generar una valoración juvenil a partir de una sola visión desde la juventud sobre un proceso electoral es imposible. La juventud es sumamente diversa y difiere en sus posturas, actividades y condiciones sociales, debemos entender que dentro del concepto de juventud encontramos una variedad de actores que responden a incentivos e intereses distintos.
La generación de una valoración del proceso desde una mirada juvenil depende del apoyo que se pueda brindar a grupos de jóvenes que puedan diseñar, implementar y analizar un proyecto de observación electoral, así como de la validación por otros actores de estos grupos como actores capaces de generar posicionamientos propios.
El gran reto en esta coyuntura para los jóvenes es trascender del efecto mediatico e incorporar una perspectiva de un segmento importante de la población en consolidación y profundización de la democracia. Los grupos de jóvenes organizados que han surgido generarán por sí mismos una valoración de la jornada electoral, estarán presentes el día de la elección, participando como observadores, votando y denunciando, pero difícilmente lograrán una observación que sea apartidista y objetiva en este proceso con base en los estándares de observación electoral.
¿Son las nuevas tecnologías y las redes sociales una herramienta adecuada para estructurar y realizar observación electoral?
Las nuevas tecnologías y las redes sociales son herramientas sumamente importantes para las y los jóvenes, nos han dotado de una capacidad de difusión y comunicación que han permitido en algunos casos articular movilizaciones e influir en la opinión pública. La mayoría de las iniciativas que existen de observación electoral impulsadas por los jóvenes se auxilian de las redes sociales. Pero las redes sociales no subsanan una falta de metodologías y organización adecuada para realizar un ejercicio de observación electoral.
La simple recabación de información sin articularla y sin una previa planificación no permite un análisis y posicionamiento. Por otro lado, las iniciativas fundamentadas a partir de las redes sociales no siempre tienen un organizador y ejecutor claro y dependen de la participación de los usuarios para su efectividad. Difícilmente se generará en las redes sociales iniciativas que cuenten con la credibilidad necesaria para incidir de manera efectiva en los actores políticos. Cabe señalar que en nuestro país las redes sociales y las nuevas tecnologías están lejos de ser accesibles a todos los jóvenes y el realizar un diagnóstico de las percepciones y valoraciones de la jornada electoral presenta un sesgo importante debido al perfil de los usuarios.
A pesar de que las redes sociales serán el día de la elección, y han sido a lo largo de las campañas electorales, medios de monitoreo y denuncia de irregularidades en el proceso que estamos viviendo, son incapaces de generar un balance amplio e integral de los acontecimientos que ocurrirán el 1 de julio y una valoración del proceso en su conjunto, y aún más difícil será que sea a partir de estos medios que se de un seguimiento al proceso postelectoral. Pero hay que hacer notar que sí son redes que generan presión frente a las autoridades y responsables y dan una mayor capacidad de visibilizar las irregularidades, gracias a esto el nivel de exigencia del cumplimiento de las normas por parte de los ciudadanos se ve incrementado e incluso podrá rebasar la capacidad institucional en del IFE para monitorear y garantizar la certeza dentro de este proceso electoral.